Una vez que tus semillas han germinado es el momento de colocarlas en el suelo, para lo cual, empieza ubicando los mejores días en tu calendario lunar.
Recuerda estos pequeños pero importantes detalles para que tengas los mejores resultados de tu nueva experiencia.
Siembra: uno de los principales desafíos al sembrar tus nuevos plantines es mantener la tierra húmeda. Vigila constante tus plantas y riega según sea necesario. Tanto si cultivas a la sombra o a pleno sol, considera usar una campana o una malla de sombra durante el primer mes. Esto mantendrá una ventilación esencial y evitará que las plántulas se sobrecalienten en días calurosos. Ten a mano una regadera o botella y riega cada plantín a medida que lo introduces en el suelo.
Siembra las plántulas muy temprano al amanecer o luego de las cuatro de la tarde, en lo posible, en días frescos y nublados. Mantén las plántulas sin maceta o bolsa de vivero, bajo una toalla húmeda para evitar que se sequen.
Riega: riega temprano en el día o al final de la tarde. Esto permitirá que las plantas absorban agua antes de que el Sol las toque o cuando haya mucho frío por la noche. La agricultura biodinámica señala que la Tierra, como todo ser vivo, respira y su ciclo es diario. Así pues, exhala a partir de las cuatro de la mañana e inhala desde las cuatro de la tarde. El horario más recomedable para realizar las labores agrícolas sería de 4h00 a 9h00 y de 16h00 a 18h00. Aplica el riego en estos horarios. Si riegas por la noche corres el riesgo de generar moho durante noches cálidas y húmedas.
Riega directamente las raíces, ésto proporcionará agua donde se necesita con mucho menos desperdicio. Riega bien e intensamente, lo cual estimulará el desarrollo de raíces más profundas.
Coloca mulch, cobertura o mantillo alrededor de tus plantas para retener la humedad y minimizar las malezas. Este acolchado es esencial para garantizar el crecimiento de tus cultivos. Trata de mantenerlo de manera permanente podando materia verde, pasto sin semillas. Trocéalo y sécalo antes de ponerlo en el suelo. Los animales menores te pueden ayudar, por ejemplo, el cuy se alimenta de las malezas y si está en una jaula amplia elevada y con malla, hará este trabajo por ti, a diario.
Deshierba: presta especial atención a los bordes, parterres y huertos, ya que las hierbas pueden desplazar rápidamente a las plantas y competir por la humedad del suelo. Mantenlas bajo control o elimínalas con un rastrillo, una hoz o una azada. El deshierbe es innecesario si se ha colocado sobre el suelo una buena cantidad de mulch y, en el caso de la chacra, solo debes eliminar el kikuyo pues las hierbas asociadas son convenientes y todas resultan comestibles o medicinales.
Elimina las flores marchitas para que las raíces se enfoquen en el nuevo crecimiento, en lugar de la producción de semillas. Si, por el contrario, buscas producir semillas, deja que se complete la floración y luego cuida las plantas hasta que produzcan simientes. Te puede sorprender el tiempo que necesitan las plantas hortícolas para semillar: las zanahorias, un año y dos meses; las acelgas, un año y medio. Los rábanos, ocho meses. Los tomates, seis meses.
Retira las plantas anuales para dar espacio a las nuevas plántulas. Es muy conveniente sembrar en sucesión, es decir, sacar las que vas a consumir para poner otras. No siempre las mismas, para evitar el uso de los mismos nutrientes.
Cosecha regulamente: vigila el huerto o tus contenedores y riega según sea necesario. Si usas macetas en un huerto urbano revisa que no se sequen rápidamente y considera cambiarlas de un lugar a otro con sombra o bajo un árbol.
Guarda semillas: si germinaste semillas orgánicas de la Finca Shungo Tola, podrás semillar todas las plantas, ya que son variedades viables, no son híbridas. Las semillas más fáciles de colectar y guardar son las flores como girasol, marigoldas, zinnias, cosmos. Deja que las semillas se sequen totamente en las plantas madre antes de retirarlas y guárdalas en bolsas de papel a la sombra, en un lugar fresco y seco.







